lunes 9 de mayo de 2011

...y ruptura

Hace mucho, mucho tiempo que intentaba prepararme para algo así. De hecho, en una de mis primeras entradas en este blog lo comentaba. Había visto tantos casos de familiares y amigos, y había oído de muchísimos más, por lo que se supone que un tipo duro como yo lo soportaría como si nada.

Sucedió después del verano y el problema fue que no lo ví venir, una vez analizado a posteriori parece muy fácil pero cuando lo estás viviendo la verdad es que no te enteras de nada . Sólo me dijo: "Tenemos que hablar". Fue breve y concisa, no me dio explicaciones ni tampoco se las pedí. Creo que se esperaba otra reacción por mi parte, pero aunque tengo por costumbre reaccionar en caliente y preocuparme después, sólo callé y dije Ok, que era su decisión y ella sabría.

No sabía si había otro o no, si le habían comido la olla o influenciado de alguna manera, pero tampoco me interesaba, sabía que fuese lo que fuese lo acabaría descubriendo, o eso creía.

Si lo pienso hasta lo veo es normal, disfruta de la vida y del sueldo del hombre, se hace madre y cuando ya no le necesita para cuidar a su hijo, se da cuenta de que se está quedando calvo y de que tampoco lo necesita para el resto de cosas. Por lo tanto decide que es mejor estar sola y libre y seguir chupando del bote.

Pero incluso en los malos tiempos te das cuenta de que hay cosas muy buenas por ahí y que puedes ser partícipe de ellas un ejemplo: en Facebook cambié mi estado a "separado" y puse el comentario de que nadie hiciera la tontería de clickar "megusta". Ni un comentario más.

Nadie puso nada en facebook ni nadie me llamó, pero ese mismo día se presentaron en mi casa todos mis colegas y al abrir la puerta gritaron al unísono "¡¡¡Nos vamos de fiesta!!!" Desde luego saben como animar a uno...

2 comentarios:

Álvaro dijo...

Te he leído un par de posts y me siento muy identificado contigo. Mis colegas dicen igual, que tengo que salir de fiesta y animarme y olvidarla, pero no tengo el cuerpo para juergas, quizá más adelante.

GenX dijo...

Te entiendo perfectamente Álvaro. Sé que al principio dan ganas de encerrarse en uno mismo y olvidarse del mundo, pero ese tiempo que te pasas con los colegas y desconectas ayuda mucho a superarlo todo. Si lo piensas fríamente te das cuenta de que es lo mejor y que vale la pena hacer el esfuerzo. Ánimo.